Combate de El Carpio 25/09/1811

Andaba el duque de Ragusa ocupado en auxiliar a Dorsenne en su apoyo a Ciudad-Rodrigo, mientras que Wellington con Británica parsimonia se aprestaba para el sitio.

A pesar de lo que siempre se dice, técnicamente las posiciones britano-lusas no deberían haber pasado el examen, siempre que enfrente tuviesen un general que supiese aprovechar la circunstancia, puesto que se extendían excesivamente, perjudicando la concentración de fuego y por ello debilitando su propia seguridad.

Las tropas que intervendrían en los combates, eran:

Por los aliados: El general Crawfurd, ocupando el ala derecha y apoyado por seis piezas de artillería, había situado su División tras el resguardo que le ofrecían los cauces de los arroyos Vadillo y Águeda.

El centro estaba ocupado por los hombres de la 3ª División, formada por tres Escuadrones británicos y alemanes, que principalmente se habían situado en los altos de El Bodón, colocando puestos avanzados entre Pastores, llegando hasta Águeda, desde donde tenían una amplia panorámica de los llanos al Sur de Ciudad-Rodrigo.

En la izquierda, el general Graham sustituía al de igual grado, Spencer, disponiendo de la 6ª División y de la Brigada de Caballería del coronel Anson, a los que colocó cerrando la línea entre los altozanos de Gallegos y de la Espeja, situando avanzadillas en Marzalva y en El Carpio. Cerraban por este lado los agresivos jinetes del bravo don Julián Sánchez, “El Charro”.

La Reserva estaba situada en Alamedilla, y constaba de la 7ª División británica. Corriendo la línea entre el centro y la izquierda, se hallaban dos brigadas de Caballería de línea, teniendo su cuartel en el alto de Azaba, y a quienes a su vez apoyaba la Brigada lusa que mandaba el coronel británico Pack. Detrás, en Fuenteguinaldo se asentaba el Cuartel general de Wellington y la 4ª División que protegía el emplazamiento y garantizaba la salida a través de Aldea de Ponte y Soito, ante una hipotética e inesperada retirada.

Algo más avanzada, en las inmediaciones de El Payo, la 5ª División esperaba y vigilaba la aproximación de las tropas que mandaba el mariscal francés Foy, que sabían avanzaba a través del Puerto de Perales.Estas eran pues las posiciones británicas el día 23 de septiembre de 1811. Sumaban unos 46.000 hombres. Las disposiciones adoptadas por Wellington dan a entender que su intención era mas bien la de desentenderse de cualquier permanencia forzada en Ciudad-Rodrigo.

Los franceses por su parte habían reunido unos 58.000 hombres, distribuidos en las Divisiones de Infantería, de los generales Brenier, Clauzel, Ferey, Maucune y Sarrut. Montbrun con su Caballería y en aproximación la que mandaba Dorsenne, con sus cuatro divisiones: las dos de la Joven Guardia al mando de Roguet y Dumoustier, así como la de Souham, de muy reciente incorporación al frente español y finalmente la del general Thiébault. También aproximándose las Brigadas de Caballería de la Guardia, al mando de Lepic y la de Wathir. Los franceses aun tendrían que reconocer el terreno, buscando aquellos lugares sobre los que poder apoyarse y en el modo que se hallaban asentadas las fuerzas hispano-luso-británicas. Por ello, en la mañana del día 25, dos Brigadas de Caballería francesa, al mando de Wathir avanzan por los senderos de El Carpio y la Espeja, para visualizar las líneas británicas sobre el Azaba. Mientras esto ocurre, dos brigadas de Dragones y dos de Caballería ligera gala, progresan silenciosamente por el camino entre El Bodón y Fuenteguinaldo.

Decíamos que Wathir avanzaba por el bajo Azbva, cuando a eso de las ocho de la mañana, los escuchas del 14º Regimiento de Dragones ligeros británicos descubrieron la columna que avanzaba, pudiendo valorar perfectamente la importancia de aquel descubrimiento, y con rapidez informaron al general Graham, que los franceses avanzaban en dirección a la 6ª División británica y dejaban en El Carpio seis escuadrones de Reserva y proseguían avanzando con ocho más, atravesando el río y siguiendo con intención de apostarse en las alturas inmediatas. El general británico ordenó que la brigada Hulse se dirigiese a la entrada del bosque sobre el que se apoyaban, amparados por los regimientos de Caballería 14º y 16º, de Dragones ligeros, que contaban a su vez con el fuego de su infantería.

En su avance, Whatir dejó cuatro Escuadrones en la llanura previa a la ribera del Azaba, siguiendo con los otros cuatro que le restaban, los Lanceros de Berg y el 26º Regimiento de Cazadores, en dirección al bosque donde se ocultaban los soldados de Graham. Avanzaban los franceses cuando el escuadrón que abría el paso fue cargado por otro británico. Repuestos de la sorpresa, prosiguieron en su avance, pero poco más pudieron hacer, ya que hallándose muy cercanos al bosque, un concentrado fuego de fusilería abatió a los que avanzaban, momento en que aprovechando su desconcierto, surgieron del tupido bosque los restantes soldados de los regimientos 14º y 16º, que forzaron las líneas francesas, haciéndoles retroceder y repasar el cauce del Azaba. Los componentes de la Reserva gala al ver que los británicos no pasaban el río, avanzaron pero solamente para recoger a los heridos y proteger la retirada francesa. Esto fue lo que conocemos ocurrió en El Carpio, una escaramuza que fue favorable a las fuerzas aliadas, previa a la retirada de Wellington hacia Aldeia de Ponte.

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